¿Qué pasó con el partido de nuestros padres?
El Partido Conservador Colombiano, fundado bajo las tesis de Mariano Ospina Rodríguez, se edificó sobre principios claros:
1. Defensa del orden y la autoridad.
2. Un Estado centralista.
3. La educación y la moral orientadas por la Iglesia Católica.
4. Una economía regulada, con énfasis en la propiedad privada y la iniciativa individual.
5. Rechazo a reformas radicales que desestabilicen el orden social.
6. Defensa de la familia tradicional y la institucionalidad religiosa.
Este ideario no solo definió una doctrina, sino que estructuró durante décadas la vida política colombiana.
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De la hegemonía al protagonismo nacional
El conservatismo no fue un actor menor en la historia del país. Tras la Guerra de los Mil Días, y especialmente durante la llamada Hegemonía Conservadora, Colombia experimentó procesos de modernización:
· Expansión de la radio y las telecomunicaciones
· Desarrollo del transporte (ferrocarriles, aviación, automóvil)
· Crecimiento industrial
Ejemplo de ello fue Barranquilla, con iniciativas como la SCADTA, que impulsaron el desarrollo urbano, incluyendo zonas como el barrio El Prado.
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El bastión del Atlántico y Sabanalarga
El Atlántico, y particularmente Sabanalarga, fue durante décadas un bastión conservador. Desde allí surgieron figuras como:
· Carlos Rodado Noriega, ministro, constituyente, gobernador y diplomático.
· Evaristo Sourdís, líder regional y candidato presidencial en 1970.
En esa época, el conservatismo no solo tenía representación, sino estructura, identidad y liderazgo.
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La advertencia ignorada
Ya desde mediados del siglo XX, Laureano Gómez advertía:
“¡Ay del Partido Conservador si, olvidando la doctrina, se envenena con el personalismo!”
Sus palabras resultaron proféticas.
El partido comenzó a perder cohesión doctrinal, reemplazando ideas por intereses.
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1991: el inicio del fin del bipartidismo
Con la Constitución de 1991 se abre el sistema político:
· Surgen nuevos partidos
· Se fragmenta el electorado
· Aparecen movimientos personalistas
Incluso líderes como Álvaro Gómez Hurtado se apartan y crean alternativas como Salvación Nacional.
La ruptura definitiva: 2002 en adelante
La elección de Álvaro Uribe Vélez en 2002 marca un punto de quiebre:
· El conservatismo pierde su identidad propia
· Sus votantes migran hacia nuevas fuerzas (Partido de la U, Cambio Radical)
· Se diluye en coaliciones sin doctrina
En el Atlántico, además, surge con fuerza la casa Char, reorganizando el poder político regional.
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El declive electoral (1990–2026)
Durante tres décadas, el Partido Conservador pasó de ser protagonista a desaparecer:
· Años 90: fuerte presencia (senadores y representantes)
· 2000–2010: transición y pérdida de cohesión
· 2014: inicio del declive real
· 2018: escándalos como el de Aída Merlano afectan su legitimidad
· 2022: última representación relevante
· 2026: desaparición total en el Atlántico
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La caída: clientelismo y pérdida de identidad
El problema no fue solo electoral, fue estructural:
· Clientelismo
· Corrupción
· Pérdida de doctrina
· Liderazgos sin coherencia ideológica
El partido dejó de ser una comunidad de principios para convertirse en una suma de intereses.
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¿Muerte o transformación?
Hoy, el conservatismo enfrenta una disyuntiva:
· O desaparece como fuerza histórica
· O se reconstruye desde su doctrina
Algunos intentos de recomposición han surgido alrededor de figuras como Enrique Gómez Martínez, heredero del pensamiento de Álvaro Gómez Hurtado.
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Conclusión
El Partido Conservador no murió de un día para otro.
Murió lentamente:
· Cuando abandonó sus principios
· Cuando reemplazó la doctrina por la conveniencia
· Cuando dejó de formar líderes y comenzó a fabricar políticos
Como lo advirtió Laureano Gómez:
“¡Ay del país si el Partido Conservador no está a la altura de su deber!”
Hoy, esa advertencia resuena más vigente que nunca.
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EDIER MENDOZA VANEGAS
Marzo 23 de 2026
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